Friday, December 29, 2006

Confesiones de una noche de karaoke

Anoche, después de un tiempo alejada del mis ex-colegas, nos reunimos en un karaoke. Nunca había pensado cuán parecido a un confesionario puede ser ese lugar, pero uno público. ¿Qué más público que anunciar algo por un micrófono? Quien por ahí habla quiere que lo escuchen. Y en los karaokes, bueno, la gente se confiesa.

Sin duda alguna subirse a un escenario e interpretar sin pudor alguno grandes éxitos de ayer y hoy, requiere una buena dosis de valor. Te preparas, acto de contricción y todo. Analizas el ambiente, ves la cantidad de caras que una vez que agarres el micrófono mostrarán más los dientes y sentirás una luz blanca sobre tu cara. Un spotlight improvisado …

La espera se acaba. De repente te llaman y te vas caminando con una sonrisita como de quien no quiere la cosa y con unos cuantos tragos por su puesto (parece que pensáramos que un roncito nos afina las cuerdas bucales). OJO: Hay gente que de verdad ¡NO quiere la cosa! Ese amigo que llevas obligado y amenazas para que cante, o el que canta maaal prefieres no insistir para hacerle el favor a los presentes.

La pantalla pasa de azul a un paisaje `tropical´ donde, hasta en la canción más dramática, aparece una mujer semidesnuda y en cámara lenta. El color de las letras cambia y te conviertes en el amo y señor del micrófono. Karaoke significa “no es necesaria la orquesta” y es así, definitivamente. Estas tú ahí CONTRA el mundo, aunque en ocasiones te animas a hacer un dueto, confesándote. Vamos a estar claros la canción que escojes para cantar es la canción que refleja lo que sientes y aunque los demas ``karaokeros´´ no conozcan el transfondo siempre saben que o estás haciendo una confesión de amor, o recordando el pasado, o gozándote una canción que te recuerda a tus amigos o botando la cédula pidiendo algo de Guillermo Dávila o algo por el estilo.

Sin duda grupos o cantantes como Shakira, Arjona y Alejandra Guzmán son los estandártes de una noche de karaoke. Nada de reggae, sí de reggaeton. Tú ¿con cuál canción te confesarías?

Como en la confesión los karaokes suponen un increíble sistema de liberación de tensiones. No es el último recurso de cantantes frustrados. Así que ya sabes, ármate un grupito y cambia de plan. Deja de ser siempre el oyente y por una vez atrévete a ser el cantante.

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